MÚSICA “LUNES AGAIN”: Pateando piedras…

Te pone la piel de gallina cada vez que la escuchas, un himno a la desigualdad social, la canción de todos… A Jorge González, autor de la canción, una periodista de la BBC le preguntó por teléfono: ¿Te emocionó escuchar “El baile de los que sobran” en la manifestación? “Estuvo muy lindo, pero es muy triste que todavía se tenga que seguir cantando. Esa canción fue creada bajo las mismas condiciones en las que se cantó ayer: en toque de queda y con balazos” contestó con más tristeza que alegría.

Yo lo leo y me contagio. Bajo las oscuras gafas de sol, las lágrimas como que quieren brotar, me identifico con toda esa gente que salió a la calle a aguantar garratozos en 1989 y en 2019, como que me recuerdo a los 20 años, como que recuerdo a todos esos vendedores ambulantes que en el frío invierno de 2015, la última vez que estuve en Santiago, me contaban con sus gestos adustos y de hambre, que el milagro y el oasis chileno, no eran tan reales como lo pintaban en los medios y en el discurso de toda la derecha latinoamericana que se viene mirando en ese espejo, y que esa olla de presión explotaría más temprano que tarde.

Luego chequeo el Página 12 para tratar de descifrar el triunfo electoral del peronismo en primera vuelta en Argentina. Fernando D´Addario titula su columna de opinión El ocaso del neoliberalismo: La zanahoria y el garrote , cuenta que la promesa del presidente saliente Mauricio Macri de una felicidad eternamente diferida encontró en el “caso chileno” un espejo que le mostró a la Argentina en ese “puro presente”, la imagen de su futuro. Se comprobó empíricamente lo que veníamos sosteniendo en el plano ideológico: esa zanahoria que siempre nos ponían adelante y que en Chile estuvieron persiguiendo durante treinta años, no existía. Y cuando ya no se puede mostrar más la zanahoria, se transforma en garrote. dejaba como sentencia el columnista.

Abro el Twitter en búsqueda de luces, pero casi como siempre choco con la idiotez del binarismo, esta vez con el hashtag #Chile. Por un lado los idiotas conservadores que no quieren ver a toda la gente que harta se lanzó a las calles a pesar del garrote y de la dureza de los “pacos culiaos”… “¿Quiéren comunismo como en Venezuela” reduce en un discurso un idiota al que siguen muchos otros idiotas. “Es como si el comandante Chávez hablara” rebuzna otro cuando comenta un sentido discurso que apela a la dignidad humana básica de la cantante Camila Moreno.

Pongo el Baile de los que Sobran en el Spotify y mientras viajamos en el auto, le trato de explicar a mi chica todo lo que ha significado para mí esa canción y le recuerdo aquella vez que vimos tocar a Jorge Gonzáles en un pequeño pub de Valencia en un acto benéfico que con varios amigos chilenos organizamos para las víctimas del terremoto de 2009. Callo para que la escuche, y mientras suena, pienso en todos mis antiguos estudiantes de comunicación, tengo que contenerme para no volver a llorar cuando las palabras de González siguen vigentes 30 años después en gran parte de Latinoamérica. Tarareo con rabia, dolor y algo de esperanza al pensar en que el levantamiento del pueblo chileno puede ser el principio del fin del neoliberalismo: “¿Y para qué? para terminar bailando y pateando piedras…”.

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